Este tipo de cáncer se debe a un crecimiento descontrolado de las células de la capa interna del colon y el recto.
El cáncer de colon y recto puede aparecer en cualquier persona (sobre todo a partir de los 40 años), pero es más frecuente a partir de los 60 años. Sin embargo, se curan hasta un 40-50% de los pacientes, y tanto más cuanto antes se diagnostica el tumor.
Se sabe que todos los cánceres están
producidos por alteraciones en los genes
(mutaciones) de las células, pero no se conoce con
certeza cómo se originan esas alteraciones. Sin
embargo, sí se sabe que en el caso del cáncer de
colon y de recto el principal factor involucrado es
la dieta.
Se sabe que una dieta pobre en fibra (fibra
proveniente de fruta y verdura) y rica en grasa y
azúcares refinados contribuye a la aparición del
cáncer. Aunque probablemente el mecanismo sea que
al faltar las fibras se produce menor cantidad de
heces y las sustancias que producen el cáncer
(cancerígenas o carcinógenas) permanecen más tiempo
en contacto con el intestino; es posible que haya
otros mecanismos involucrados. Por ello se cree que
la dieta mediterránea, rica en fruta y verdura, es
buena para la salud y para prevenir el cáncer de
colon y recto. También parece ser que mantener un
peso adecuado y consumir a diario aspirina a dosis
bajas pudieran tener un efecto protector.
Desgraciadamente los síntomas del cáncer de colon suelen ser leves y poco precisos, lo que no facilita el diagnóstico precoz de estos tumores. Los pacientes pueden sentir alteraciones generales como anemia más o menos importante, fatiga o cansancio, falta de apetito o pérdida de peso. El resto de los síntomas se refieren al aparato digestivo: dolores abdominales vagos y difusos, cólicos abdominales, cambio del número y aspecto de las deposiciones (unas veces con estreñimiento y otras con aparición de heces blandas y frecuentes) o aparición de sangre o moco en las heces. Pero ninguno de estos síntomas es exclusivo de esta enfermedad y a veces no se presenta ningún síntoma.Se conocen ciertas situaciones en las que es más frecuente el cáncer. En este grupo se encuentra la gente con poliposis colónicas familiares, con colitis ulcerosa de larga evolución o con antecedentes familiares de cáncer de colon o recto en edades tempranas.
Cuando el cáncer se sitúa en el recto, además de los síntomas descritos, los pacientes se pueden quejar de urgencia para defecar, sensación de vaciamiento incompleto, dolor con la deposición o sangrado por el recto.
El médico realizará una historia clínica seguida de una exploración física general y una exploración del recto con el dedo (tacto rectal), que no es dolorosa y permite palpar posibles cánceres de recto y confirmar la existencia de sangre o moco.
La prueba fundamental para diagnosticar el cáncer de colon y recto es la colonoscopia o la rectoscopia con toma de muestras para estudio posterior (biopsias).
Otras pruebas que se realizan para el diagnóstico y estudio del cáncer de colon y recto son el enema opaco (radiografías con contraste por el recto) y la ecografía.
La extirpación completa y con margen sano
del segmento de intestino que aloja el tumor es la
fase más importante del tratamiento si se quiere
curar la enfermedad. En ocasiones esto puede
obligar a realizar una colostomía o a extirpar
otros órganos afectados por el
tumor.
Además de la cirugía puede ser necesario un
tratamiento con quimioterapia o
radioterapia que ayude a mejorar las
posibilidades de curación del paciente. Esto suele
venir determinado por la extensión del tumor, que
se establece bien mediante pruebas preoperatorias o
bien por el análisis patológico de la pieza de
extirpación quirúrgica y los hallazgos observados
en la intervención.
¿Se puede prevenir el cáncer de colon y
recto?
No del todo, pero sí se pueden tomar
algunas medidas que hagan que el riesgo sea menor:
controlar el peso, mantener una dieta rica en
frutas y verduras (como en la típica dieta
mediterránea) y realizar ejercicio físico
regularmente. Acudir al médico en cuanto aparezcan
signos de sospecha, especialmente el sangrado
rectal, puede hacer que el cáncer se diagnostique
antes de que se extienda, lo que aumenta de manera
importante las posibilidades de curación.
Es posible curarse y vivir muchos años
después de ser tratado de un cáncer de colon o
recto, y esto es tanto más probable cuanto menos
extendido esté el tumor, es decir, cuando antes se
detecte. Por ello es importante que consulte a su
médico si se observan los síntomas antes
descritos.